Es muy atípico criticar a un equipo si en los primeros 30 minutos de partido se genera más de 10 situaciones de gol.
Es muy extraño menospreciarlos si atacan por los costados, suman volantes en ofensiva y disparan de media distancia.
El menoscabo aparece insólito si mostrando tantas virtudes y capacidades la crítica no los perdona. Eso armó Colo Colo. Una exhibición extraña. Una manifestación donde la alabanza y el reproche tienen espacio.
El inicio de Colo Colo frente a Cobresal fue muy vistoso: dos arranques de Vidangossy, un impacto de Millar y otro de Muñoz. Un tiro de libre de Bravo, un penal no cobrado a Gutiérrez, un disparo trabado de Millar, otra aparición de Muñoz en el segundo palo, otro remate de Bravo desde la zona izquierda, el gol y su balonazo largo de desde la mitad.
La propuesta novedosa logró imponer las condiciones del partido. Omar Labruna determinó jugar con tres centrales, con cuatro volantes, un enganche y dos puntas. Es el orden de juego que quiere implantar y en su arranque le resultó.
Labruna intentó que el fútbol lo iniciara Millar desde la posición de volante central para luego avanzar y finalizar en la línea de ataque. De esa manera Caroca se quedó como único seis.
Los volantes estaban sin ataduras y progresaban a terreno rival sin grandes preocupaciones, debido a la propuesta de Cobresal. En esa faceta Bravo aportó bastante.
Sus ideas son recuperar rápido el balón en el medio e intentar jugar a un toque. Su salida fue a ras de piso para, con seguridad, encontrar espacios.
Vidangossy, que apareció con la función de armador, evidenció mucha explosión por ambos sectores y una búsqueda permanente de encarar al rival. Jugó su mejor partido en Colo Colo.
A pesar de esa superioridad transitoria, la visita asustó con más fuerza: en su segunda llegada al minuto 27, el cabezazo de Cuellar golpeó el travesaño. En ese momento el error anunciaba su aparición en el Monumental. Sin embargo, esa isla dentro del desarrollo del encuentro, no empañó la traducción del fútbol que quiere Labruna.
Un reflejo de ello fue el gol anotado por Carlos Muñoz. Galeano, en vez de sacar el centro, perdió el balón en el área alba. La salida, sin ser extremadamente rápida, fue efectiva y precisa. En 5 toques llegó al borde del área chica, encontrando la libertad Muñoz para concretar.
En el segundo tiempo se me empañaron los anteojos. El orden de Cobresal bloqueó completamente a Colo Colo y el señor error apareció.
¿Por qué se decae? Por qué no mantiene el nivel? Por tonteras como esta: el gol de Cobresal viene de Ormeño quien habilitó con un pase atrás y que terminó en un centro de Gutiérrez para que Cuellar convirtiera.
Ese es Colo Colo , que avanza y se cae. Le falta ser más constante. Más respetuoso de sus principios. Los ideales mostrados en el segundo tiempo ante O’Higgins y los primeros 30 con Cobresal son los que debe mantener con mayor grado de compromiso.
Ser bipolar en un período de construcción es muy grave. Más vale ser parejo y obtener resultados que ser irregular y terminar en un pozo negro y sin salida, tal como su dirigencia.