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MOU PEDANTE Y DESPRECIABLE

Posteado a las 18 de Agosto de 2011 - 9:59 43 comentarios
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Cuando José Mourinho dejó de dirigir el Chelsea en la temporada 2008, el jugador marfileño Didier Drogba lloró efusivamente y estuvo dos partidos ausentes por un principio de depresión. Le afectó tanto la salida de su líder que el levantarse le costó muchísimo. Mou provoca eso. Es un caudillo innato. Nació y se construyó para eso. Avanzó con pasos largos y firmes logrando todo lo que ansiaba.

Este técnico fue elegido el mejor entrenador del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol en el 2004 y 2005. Además,  recibió el primer balón de Oro que se otorga al mejor DT en el 2010. Sus títulos se pasearon en Portugal, Inglaterra, Italia y hoy en España.

Y la fórmula es recitada. Su método está cimentado en como él mismo se define: “un gestor de egos”. Mourinho trabaja a partir de la exigencia absoluta, donde el error es un fracaso y donde se juega, como único objetivo, por el resultado.

En el libro “Éxito”, de Urbea y de García de Oro, los autores redactan un breve perfil de Mourinho e indican que la clave su éxito está en que su padre fue entrenador de fútbol y su madre profesora, por lo que, según ellos “ha bebido de estas dos profesiones para ser un gran docente dentro del campo de juego”.

En la táctica, en sus copas, en la capacidad de adecuarse a los países es un maestro, pero en la forma de comportamiento está a kilómetros de distancia de lo que un “profesor” debe aportar. Es un pedante que no acepta la derrota. No es capaz de tolerar la victoria del rival. Cuando pierde minimiza el torneo que él mismo disputó. Es un hombre que nunca se duchó con humildad. En el deporte y en la vida la victoria del oponente debe ser recibida con quijotismo y no con arrogancia.

Las muecas que hizo en la final de la Supercopa, cuando enfrente de él pasó Messi, hoy el mejor jugador del mundo, son inaceptables. Gesticuló como que el delantero era “fétido”, “hediondo”, “apestoso”, expresiones de una pedantería sin nombre.

Posteriormente, cuando el partido entra en una batalla, Mou con un manotazo golpeó la oreja y parte del rostro del ayudante de Guardiola, Tito Vilanova, para luego proceder a esconderse entre la multitud, acción de una cobardía extrema. Ése es el guía que muchos alaban. ¡Por favor! Su accionar es nocivo, es un ejemplo aborrecible, es despreciable. Mou tiene copas y éxito, pero es todo lo contrario al docente que muchos pintan en Europa.

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